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silmaca - Fertilización del Maíz para Silaje – MAQVECA

Fertilización del Maíz para Silaje – MAQVECA

 El maíz para silo como opción para la provisión de forraje tiene las mismas o mayores necesidades de fertilización que el maíz para grano. En particular para el cultivo siguiente, ya que la extracción de biomasa implica la no reposición de los nutrientes almacenados en los tallos, hojas y resto del material, ya que, por la naturaleza del destino del forraje, todo será retirado del campo. No hay suelo más empobrecido que el que sigue a un cultivo de maíz cortado para ensilado

   Por esa razón una adecuada fertilización es esencial para obtener el máximo rendimiento de silo, así como de un adecuado valor nutricional. Las dosis de fertilización se determinan normalmente usando el objetivo de rendimiento, ajustándolo luego por factores tales como el momento de aplicación, tipo de suelo, o aplicaciones de estiércol previas, comunes en los tambos, precisamente donde más frecuentemente se realizan silos de maíz.

   Un aspecto importante a tomar en cuenta en relación a la fertilización de maíz para grano es que las siembras para silo requieren poblaciones de plantas más altas, y las dosis de fertilización deben modificarse en proporción. La calidad y el rinde de maíz para ensilar responden significativamente a la densidad de siembra, la que normalmente se aumenta entre un 10 y 15 % más del recomendado para maíz de grano. Esto implica además un adecuado planteo, con la geometría de siembra adecuada (espaciamiento entre líneas y entre plantas) de modo de lograr la máxima precisión y mínima proporción de plantas dominadas, maximizando así la producción potencial.

   Con referencia a las necesidades de fertilización con fósforo debería seguirse la misma interpretación que para maíz de grano, relacionando las cantidades de fosfato con los niveles de análisis de suelos. En cambio, para determinar la fertilización con N usando el clásico balance, debemos reemplazar el factor usado normalmente de 22-25 kg N/t para multiplicar por el objetivo de rinde de granos, por la mitad del valor 12 kg N/t de rinde para estimar la demanda de la biomasa, y de allí deducir las disponibilidades (N-Suelo, N-mineralizable) para finalmente arribar al requerimiento de N. Recordar que el rinde de biomasa de maíz , en materia seca, es casi el doble que el de grano.

   Mas allá del esperado aumento de rendimientos por la fertilización, normalmente, aun en casos de altas dosis, no hay cambios ni en la proporción de espigas sobre la producción de tallo y hoja ni en los contenidos de proteína en los granos de maíz (excepto debido al momento del corte); si en cambio en la fracción de tallos y hojas.

   Otros aspectos del manejo de maíz para silo en relación a la nutrición es la necesaria precaución por la acumulación de nitratos. Los maíces afectados por las sequías son normalmente cortados y henificados además de ensilados, por la baja producción de forraje por la limitación hídrica, estas plantas pueden poseer altas concentraciones de nitratos y debería analizarse su contenido antes de darlos como alimentación.

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